Ante un público que repletó la Quinta Vergara solo para verlos, el dúo de Tennant y Lowe presentó un espectacular show de grandes éxitos. El despliegue escénico, los cambios de vestuario, la comunión con la gente (que coreó a rabiar) proporcionó un marco que permitió mantener la energía del show en alto. Premiados con sendas Gaviotas de plata y oro, es seguro que estará entre lo mejor de la temporada. Un nublado y ventoso Viña del Mar, como un paisaje inglés, recibió a Pet Shop Boys en la apertura de la segunda noche del Festival de Viña. No solo la coincidencia atmosférica le dio un aire familiar al grupo, también el entusiasmo de la fanaticada nacional. Esta noche fue la primera que agotó entradas, en menos de 72 horas, como informó Culto. Eso se notó en los accesos a la Quinta Vergara, con los flujos de gente que ya se hacían notar al menos una hora antes del arranque Conscientes de la oportunidad unica de verlos en el contexto de Viña, el público quiso asegurarse para verlos. Muchos, pese al frío, luciendo poleras o accesorios alusivos al dúo. También outfits temáticos, la última tendencia en los conciertos. Y por supuesto los infaltables carteles, un clásico de Viña. En la encuesta Descifra/La Tercera, ante la pregunta ¿Cuál es el mejor artista que se presentará en el Festival? el dúo comparte el segundo lugar, junto a Mon Laferte, con respectivos 19% de menciones, solo superados por Gloria Estefan quien cantó en la jornada inaugural. Y eso quedó en claro, a juzgar por la ovación con la que entraron al escenario pasadas las 21.45 horas. Una introducción instrumental, dio paso a un estimulante juego de visuales. Y de pronto, con sendos abrigos blancos, Neil Tennant y Chris Lowe estaban en escena. El público se levantó de sus asientos para no sentarse más. Los ingleses presentan su espectáculo Dreamworld The greatest hits live. Trajeron a Viña la misma estructura de escenografía, que obligó a hacer modificaciones en la Quinta Vergara para cerrar su contratación. Se trata de un show completamente asentado en los éxitos. Arrancaron con Suburbia, coreada por la gente. Un sorprendido Neil Tennant saludó al respetable antes de seguir con su versión para Where the streets have no name, original de U2, que Pet Shop Boys le exprime su fibra bailable hasta la última gota. La puesta en escena le da protagonismo a las visuales, bien aprovechadas en el extenso arco de las pantallas montadas en el escenario. El dúo, flanqueado por dos luminarias como de calle, no apela a mayores aspavientos; Chris Lowe se mantiene impertérrito en su estación de trabajo -con aire a Kraftwerk-, mientras Neil Tennant, lleva la conducción del show. De cuando en cuando, aplaude para incentivar al público y hace breves recorridos por el escenario. Hacia el primer cuarto del show se mueven hacia el fondo del escenario. Se descubre una segunda escenografía montada en una estructura de plataforma. Ahi se puede ver a la banda de acompañamiento disparando beats como de discoteca. El tiempo necesario para un cambio de vestuario y seguir con Left my own devices. “¡Viña del Mar!“, gritó Tennant antes de lanzarse con el hit Domino Dancing. No pudo cantar el pegadizo estribillo; el ”Monstruo» lo hizo por él. “Viña del Mar, muy bien”, dijo. Siguieron con New York City Boy, otro de sus temas clásicos. Nuevamente el “Monstruo” coreó. El juego de la iluminación, a ratos centellante, le dio un aire a fiesta electrónica que mantuvo a la gente animada a todo momento. Luego Tennant pasa al frente. Baja otra estructura transparente tras él, y mientras canta Love comes quickly, una bella trama de colores se despliega de fondo. Pura inmersión. Y apenas suena la nota final, comienza el beat de Paninaro. El triplete remató con You were Always on my mind con su característica frase de teclado y el “Monstruo” entregado al trance. Un nuevo intermedio para permitir un cambio de vestuario, mostró a Tennant luciendo un abrigo plateado, que relampagueaba a lo lejos. Un astro de luz propia que por momentos se volvió el centro del espectáculo. Mientras los teclados de sabor house de Lowe y las visuales futuristas mantenían la energía en alto. El diseño del show le entrega momentos a las luces y las visuales como una narración que le da continuidad al show. Así sucede con un espectacular despliegue en que domina el tono rojo, mientras suena la introducción de It’s a sin. Pese a que ya corría una hora de show, el ánimo no decía. La discoteca de la Quinta Vergara no aflojaba. Y fue el marco en que entraron los animadores a saludar al grupo. “Venimos de Inglaterra, un largo viaje hasta acá -dijo Tennant-. Pero la música ha viajado hasta acá“. Mientras, el ”Monstruo» rugió exigiendo la Gaviota de Plata, el premio que Neil dijo conocer a Culto. “Hemos tocado muchas veces en Chile”, dijo mientras miraba el premio con indisimulado orgullo. “Pero esta es la mejor”. El público no se contentó y exigió la de oro, la que se entregó de inmediato. Hasta Lowe, no muy dado a hablar se animó con un par de palabras de agradecimiento, comparando el trofeo con la Copa del Mundo. Para el encore pasó West End Girls, su primer gran éxito de 1985. La Quinta bramó, sin ganas de dejar la fiesta y tal vez, con la claridad de haber presenciado un show del que seguro se hablará por mucho tiempo. Navegación de entradas ¡Plop! Condorito anunció el Festival de la Mentira para este fin de semana en Río Claro Rescatando patrimonio maulino: Gobierno del Maule y MOP anuncian avances para restaurar el edificio de la Intendencia