Persona dejando de fumarImagen: Freepik, vía BioBioChile.

Dejar de fumar requiere mucho más que fuerza de voluntad: especialistas recomiendan combinar apoyo conductual, acompañamiento clínico y, cuando corresponda, tratamientos farmacológicos supervisados.

De acuerdo con BioBioChile, la nicotina genera una dependencia física y psicológica porque llega rápidamente al cerebro y activa circuitos de recompensa asociados a la dopamina. Por eso, al suspender el consumo pueden aparecer ansiedad, irritabilidad, dificultad de concentración y deseo intenso de fumar.

Expertos consultados por el medio plantean que una estrategia efectiva debe considerar la historia de cada persona, sus rutinas, detonantes emocionales y grado de dependencia. En casos de consumo elevado, el apoyo profesional aumenta las posibilidades de sostener el abandono.

También se advierte que el vapeo no debe considerarse una solución inocua. Aunque algunas personas lo usan como reemplazo del cigarrillo, especialistas insisten en que no está libre de riesgos ni debe asumirse como alternativa segura sin orientación médica.

Desde diciembre de 2025, el tratamiento para dejar de fumar fue incorporado al Plan AUGE, lo que abre una ruta sanitaria para personas que buscan apoyo formal. Los beneficios de abandonar el tabaco comienzan desde las primeras horas y se profundizan con el tiempo, especialmente a nivel cardiovascular y respiratorio.

Fuente: BioBioChile.

Imagen: Freepik, vía BioBioChile.

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