El nuevo sistema de transporte público en Talca arranca con motores encendidos y frenos puestos. A dos semanas del inicio del denominado “plan de verano” —antes presentado como marcha blanca— el presidente de Taxutal, Osvaldo Bravo, dispara sin rodeos: “Le pongo un 1.0, porque la vía segregada no existe”.

“No es marcha blanca, es un plan de verano”

Bravo parte desarmando el relato gubernamental del Seremi de Transportes. Lo que comenzó a operar no es una fase piloto formal, sino un esquema estival que representa cerca del 40% del sistema que debería regir desde marzo. La diferencia no es semántica: es operativa.

El gremio firmó el perímetro de exclusión bajo presión, incluso obligados acusan.

“Si no firmábamos se nos caducaban los cartones de recorrido”, afirma.

La alternativa, según relata, era una “guerra total” con inspectores y Carabineros. La firma, dice, fue con “la pistola en la mesa”.

El compromiso incluía vías exclusivas en ejes clave como Avenida Colín. Hoy, sostiene, no existen. Vehículos estacionados, ausencia de fiscalización y 115 lomos de toro adicionales ralentizan aún más los recorridos.

Costos millonarios, subsidios mínimos

La modernización no ha sido gratis. El salto es brutal. El sistema GPS pasó de costar $1,8 millones mensuales a $17 millones. Se suman garantías por $82 millones, contratación de asesorías externas y más de $10 millones en letreros exigidos para 136 máquinas.

El aporte estatal mensual bordea los $700 mil. Las cifras no cuadran para los empresarios microbuseros.

El transporte de adultos mayores y estudiantes agrava el desequilibrio, acusan. El subsidio considera 13 pasajeros diarios por máquina. Taxutal transporta entre 60 y 70. La pérdida supera los $20 mil diarios por unidad. El combustible sigue al alza. Los ingresos no.

Multas por segundos, descuentos por boleta

El nuevo sistema exige cumplimiento estricto de horarios en puntos de control. Salir antes o después implica sanción. Las multas no son simbólicas: se descuentan de boletas de garantía. Las expediciones inválidas no se pagan.

Si el servicio se cumple en un 60%, se paga 60%.

Marzo asoma como prueba de fuego. Con el retorno masivo a clases y trabajo, los tiempos de desplazamiento se tensionarán al límite. Sin vías exclusivas reales, el cumplimiento se vuelve una promesa frágil. El retorno a clases de 2025 en marzo fue un rotundo fracaso.

Amenazas y reuniones separadas

Osvaldo Bravo confirma que hoy sostienen reunión con Seremi de Transportes. Las empresas fueron citadas por separado. La desconfianza es evidente. El dirigente recuerda que en conversaciones previas se reiteró la advertencia de caducar recorridos si no firmaban.

El antecedente de Calama —siete años en tribunales— pesa como advertencia.

Letreros improvisados y usuarios desorientados

La implementación fue, en sus palabras, “mata a caballo”. Dos personas para fabricar cientos de letreros. Conductores guiados por personal en terreno para no invalidar recorridos. Cambios de trazado sin información masiva suficiente.

El sistema pretende mostrar pantallas con tiempos estimados de llegada. Sin infraestructura vial despejada, el algoritmo no compite contra el taco.

La amenaza de las VANS

A la tensión se suma la propuesta nacional de permitir VANS operando como transporte público menor. Para Taxutal, sería el golpe final. Menos pasajeros rentables, más carga social obligatoria y costos fijos en aumento. El diagnóstico es crudo. El sistema opera por ahora “a pura garra”, sostiene.

Talca vive una modernización que promete orden, frecuencia y control digital. En la calle, el tránsito sigue marcando el ritmo.

La evaluación del principal operador es lapidaria. 1.0.

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