La Escuela de Suboficiales del Ejército de Chile dio inicio oficial a la recepción de su nueva generación de alumnos, un contingente compuesto por más de 950 soldados dragoneantes, entre los cuales destacan jóvenes provenientes de la Región del Maule, quienes comienzan una exigente y vocacional etapa de formación militar tras superar un riguroso proceso de selección.

El ingreso marca el inicio de una trayectoria que no admite improvisaciones. Los nuevos alumnos debieron enfrentar exámenes académicospruebas físicas de alta exigencia y evaluaciones psicológicas, diseñadas para seleccionar a quienes cuentan con las competencias, el carácter y la vocación necesarias para proyectarse como futuros Suboficiales del Ejército de Chile.

Dos sedes, una sola misión formativa

La Escuela de Suboficiales opera este proceso en dos sedes estratégicas. La principal, ubicada en Rinconada de Maipú, recibió al Batallón de las Armas y al Curso de Banda, mientras que el Regimiento de Infantería N.°1 “Buin”, en Santiago, fue el escenario donde se dio la bienvenida al Batallón de los Servicios. En ambos recintos, la recepción se desarrolló en un ambiente de solemnidad, disciplina y emoción compartida.

El plan formativo contempla dos años de estudios comunes en el instituto matriz, seguidos de un tercer año de especialización en las respectivas escuelas de armas y servicios. Este proceso integral apunta a desarrollar competencias profesionales, liderazgo, disciplina y sentido del deber, pilares fundamentales de la carrera militar.

Primeros pasos y respaldo familiar

Durante la jornada inicial, los jóvenes dragoneantes realizaron sus primeros ejercicios de escuela, recorrieron las dependencias institucionales y comenzaron a interiorizarse en el régimen interno. Paralelamente, padres y apoderados participaron en una charla informativa encabezada por la Dirección del plantel, donde se expusieron los lineamientos del proceso formativo y las exigencias propias de la vida militar.

En ese contexto, Christin Chandia C., madre de uno de los nuevos alumnos, expresó con claridad el sentir de muchas familias presentes: “siento mucho orgullo de que vaya a servir a la Patria, nosotros como familia siempre le inculcamos el valor del Ejército y lo que yo no pude hacer, hoy lo realiza nuestro hijo. Es una felicidad enorme.”

Vocación, disciplina y servicio al país

Durante las ceremonias de recepción, el Director de la Escuela de SuboficialesCoronel Enrique Rebolar S., destacó el carácter voluntario y vocacional de este nuevo contingente, subrayando que

“han llegado voluntariamente hasta nuestro cuartel para transformarse en soldados y seguir una carrera al servicio a Chile”.

Asimismo, recalcó el rol del equipo formador al señalar que

“a su disposición, está un grupo de profesionales, militares y civiles, que no tienen otro propósito que servir en este proceso formativo… Serán ellos los que acompañarán paso a paso a nuestros alumnos para desarrollarlos de manera gradual, exigente, ardua e inteligente.”

Las motivaciones personales de los nuevos alumnos reflejan convicción y madurez. Carlos Troncoso, recientemente incorporado, explicó que este paso responde a una decisión consciente de vida:

“Después de hacer mi Servicio Militar estudié técnico en informática y al terminar me sentí más maduro para atreverme e ingresar al Ejército ya que es un desafío mucho mayor y yo buscaba un reto. Espero poder crecer como persona y aprender a amar a mi país”.

Por su parte, la Soldado Dragoneante Juliette Cortez relató el origen temprano de su vocación militar:

“Quise postular porque fue un sueño desde muy pequeña cuando vi por primera vez la Parada Militar en televisión. Me gusta la estructura y organización que tiene el Ejército, así como las especialidades. Siento que acá voy a tener harto compañerismo y amigos.”

Con esta nueva generación, la Escuela de Suboficiales refuerza su rol estratégico en la formación de cuadros profesionales para el Ejército de Chile, integrando jóvenes de distintas regiones del país —incluido el Maule— bajo un proyecto educativo marcado por la disciplina, el mérito y el servicio público.

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